En la zona se realiza la descolmatación de la quebrada, el retiro de material acumulado y el enrocado, además de la liberación de ambas fajas marginales. Con ello se busca mejorar las condiciones del cauce y reducir la vulnerabilidad frente a lluvias intensas y posibles escenarios asociados al fenómeno El Niño, considerando el riesgo que representa la ocupación de estos espacios ante un eventual incremento del caudal.
La recuperación contempla ocho metros a cada lado de la quebrada. En algunos puntos ha sido necesario retirar y demoler muros de concreto que ocupaban parte de estas áreas, permitiendo devolver a la quebrada el espacio que necesita para su adecuado funcionamiento y para la protección de la población.
La medida también ha encontrado respaldo entre vecinos del sector, quienes reconocen la necesidad y comparten la visión del alcalde Raúl Peña de recuperar la quebrada y ordenar estos espacios, ya que, para ellos, la liberación de las fajas marginales representa una oportunidad para atender necesidades que durante años permanecieron pendientes, entre ellas el acceso al saneamiento básico.
