Para las 11 de la mañana estaba programado el mitin en la plaza de Talavera, hasta donde llegaron numerosos manifestantes que le recordaban declaraciones pasadas cuando era alcalde de Lima, acusándolo de haberlos discriminado y de haberlos llamado terroristas por protestar contra el gobierno de Dina Boluarte. También recordaron que, cuando llegaron a Lima durante las protestas, ordenó que fueran retirados de la Plaza de Armas y la Plaza San Martín con represión policial. Asimismo, le recordaron que en una entrevista, tras perder las elecciones dijo que suba el dólar a 6 soles para que sufran los pobres y quienes votaron por Pedro Castillo.
En medio de este ambiente tenso, los manifestantes quemaron banderas del partido e intentaron impedir el mitin, que no tuvo gran concurrencia. Sin embargo, López Aliaga subió al escenario y fue en ese momento cuando comenzaron a lanzarle huevos, por lo que tuvo que ser protegido por escudos policiales y paraguas de su equipo de seguridad. El candidato respondió desafiante con insultos y palabras de grueso calibre contra los manifestantes, lo que provocó aún más indignación entre los presentes y terminó rápidamente su intervención.
Posteriormente se trasladó a Abancay pensando que la situación sería diferente, pero el escenario fue incluso más complicado. En la ciudad solo había un pequeño grupo de militantes, pero con el paso de las horas llegaron delegaciones desde Andahuaylas, así como personas provenientes de Ayacucho y Cusco que acompañaban a los candidatos al Senado. Cuando esta delegación ingresó a Abancay, aproximadamente a las 5 de la tarde por la avenida Venezuela, desde los balcones les lanzaron huevos y basura entre gritos de rechazo.
La concentración se realizó en el centro deportivo GR con un fuerte contingente policial. López Aliaga llegó alrededor de las 7 de la noche, dio su discurso y nuevamente arremetió contra los manifestantes, a quienes acusó de ser provocadores y amenazó con denunciarlos. Sin embargo, la jornada no terminó ahí. Asistió posteriormente a la misa de la Última Cena en la catedral de Abancay y más personas se concentraron en el frontis para protestar y, a su salida, nuevamente le lanzaron huevos y objetos, siendo retirado bajo fuerte resguardo policial. Estas imágenes se difundieron rápidamente y marcaron una visita que, sin duda, no fue positiva para la campaña del candidato en el sur del país.
