Durante la inspección, se constató que en la cabecera del deslizamiento se produjo la ruptura de una tubería de agua que abastece a la empresa EMUSAP, la cual, debido al considerable caudal que transporta, habría generado un proceso de erosión superficial progresiva, desencadenando posteriormente el derrumbe del terreno hacia la quebrada.
Asimismo, los especialistas observaron que el suelo se encuentra altamente saturado de agua, condición que habría provocado el arrastre de árboles y parte del talud, agravando la inestabilidad del terreno. Hasta el momento, las causas exactas de la ruptura de la tubería continúan siendo materia de investigación.
Como medida preventiva, la MPA solicitará al Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico (INGEMMET) la realización de una evaluación geológica más detallada, a fin de determinar la posible reactivación de antiguos deslizamientos, la presencia de afloramientos de manantes o la existencia de alguna falla geológica activa en la zona.
