Durante el despliegue en las rutas del santuario, las delegaciones de estudiantes y docentes lograron recolectar cantidades significativas de residuos sólidos abandonados por malos visitantes. Esta lamentable acumulación de basura evidencia una problemática ambiental latente que afecta directamente la conservación del paisaje, pone en riesgo la biodiversidad local y altera el frágil equilibrio ecológico del área protegida.
Sin embargo, esta iniciativa de la UTEA no solo representó una acción de mitigación y mantenimiento del santuario, sino también una contribución directa a la conservación de los servicios ecosistémicos indispensables que este entorno natural brinda a la población de Abancay. Es necesario destacar que el Santuario Nacional de Ampay cumple funciones esenciales como la regulación y provisión del recurso hídrico para la ciudad, la conservación de la biodiversidad mediante la protección de la flora nativa y fauna silvestre, la captura de carbono para la regulación climática, la protección de suelos contra la erosión y la dotación de espacios idóneos para la educación ambiental, la investigación científica y el turismo responsable.
Además del impacto ecológico positivo, la actividad permitió fortalecer en las futuras generaciones de ingenieros ambientales la conciencia ecológica, el trabajo en equipo y el compromiso ciudadano en escenarios reales. Los organizadores destacaron que la conservación de nuestras áreas protegidas no es tarea de una sola institución, sino que requiere de una participación activa, educación constante y responsabilidad compartida.
Al cierre de la jornada, los docentes recordaron que cada residuo retirado representa una acción contundente a favor de la vida, la biodiversidad y el bienestar de las futuras generaciones, bajo la premisa institucional de que cuidar el Santuario Nacional de Ampay es, en esencia, cuidar la salud y la calidad de vida de toda la ciudad de Abancay.