Sin embargo, pese a desarrollarse dos reuniones de conciliación, no se alcanzaron acuerdos concretos que permitan reiniciar la obra. Desde el Gobierno Regional señalaron que el proyecto debe ejecutarse en un plazo máximo de seis meses, por lo que consideran urgente destrabar el proceso. Mientras tanto, en Abancay existen posiciones divididas respecto al conflicto: algunos sectores consideran que la Municipalidad estaría obstaculizando la ejecución del proyecto, mientras otros cuestionan que el Gobierno Regional haya intentado iniciar los trabajos sin contar con todos los permisos necesarios.
De acuerdo con información del plan de desvío al que se tuvo acceso, la intervención no comenzaría desde la avenida Seoane, como inicialmente se comentaba, sino desde la intersección de la avenida Tamburco con la avenida Huancavelica hasta la intersección de Prado Alto con Huancavelica. La Municipalidad es la entidad responsable de administrar las vías urbanas de su jurisdicción y que cualquier intervención debe cumplir con las autorizaciones respectivas para evitar riesgos en el tránsito y la seguridad vial, dijeron los funcionarios ediles.
El plan de contingencia contempla que los tráileres con destino al Cusco deberán transitar normalmente hasta la avenida Prado Alto para luego girar y subir por el jirón Cusco y reincorporarse posteriormente a la Av. Tamburco. En el caso de las unidades que retornan, estas ingresarán por la avenida Tamburco y descenderán por el jirón Huancavelica.
Aunque varios ciudadanos expresaron preocupación por las pronunciadas pendientes de estas rutas alternas y el posible deterioro de las vías por el paso de vehículos pesados, representantes del Gobierno Regional aseguraron que existen planes de reposición y mejoramiento de las pistas que puedan resultar afectadas durante la ejecución de la obra. Así mismo, mencionaron que el plan de desvíos son resultados de estudios técnicos y será por horarios establecidos.