Los vecinos y transportistas cuestionan que hasta el momento no se haya precisado un plan de desvío ni las rutas alternas por donde circularán los vehículos de carga pesada, buses interprovinciales y unidades de transporte público que diariamente recorren estas avenidas como parte de la ruta Lima – Cusco y viceversa. Tampoco se informó si se aplicarán horarios de restricción vehicular para facilitar el avance de la obra.
La incertidumbre ha generado dudas entre la ciudadanía y vecinos sobre si realmente los trabajos comenzarán hoy, recordando anteriores anuncios que nunca llegaron a concretarse. Los más afectados continúan siendo los propietarios de vehículos, conductores de transporte urbano, unidades de carga pesada y empresas de pasajeros interprovinciales, quienes diariamente deben soportar el mal estado de las vías y los daños que ocasionan a sus unidades.
La ejecución de esta obra es considerada crucial para la capital de la región Apurímac, debido a que las avenidas Seoane, Prado Alto y Tamburco presentan rajaduras, hundimientos y enormes huecos que ponen en riesgo la seguridad de conductores y peatones. La población espera que esta vez el proyecto se haga realidad y que finalmente se dé solución a uno de los problemas viales más críticos de la ciudad.